España espera que el plan del BCE no exija más condiciones para la compra de deuda | mercados

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Al presidente del BCE le hubiera gustado pasar el testigo de la recuperación de la economía europea a los gobiernos de la zona euro una vez pasada la pandemia, pero no será posible. Christine Lagarde está al frente de la lucha contra la inflación y también debe asumir el reto de evitar que las primas de riesgo de los países más endeudados -más aún después del covid-19- se descontrolen a medida que los tipos de interés suben. Lagarde se reunió ayer con los ministros de finanzas de los países de la eurozona, pocas horas después de la reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno del BCE durante la cual se aceleró la creación de una nueva herramienta para evitar futuras crisis de deuda. Con lo que, en definitiva, comprar deuda italiana o española si sus primas de riesgo entran en zona peligrosa.

La presidenta del BCE no ha precisado los detalles ante el Eurogrupo pero ha advertido del riesgo “grave” de fragmentación financiera y de la firme voluntad del BCE de actuar frente a este riesgo. Así comenzó el debate sobre el diseño de una nueva herramienta de política monetaria que también tendrá una importante dimensión política. No en vano, su diseño estaría asociado a una cierta condicionalidad, por la que los países beneficiarios tendrían que comprometerse con ciertas reformas, pero no mucho más estrictas que los compromisos que ahora se exigen para acceder a los fondos de Next Generation, según fuentes financieras.

Al inicio de la pandemia, la coordinación entre los enormes estímulos monetarios del BCE y el elevado gasto público sirvió para contener la garra de la covid. A partir de ahora, con la urgencia de luchar contra la inflación, el BCE también buscará un acuerdo para intentar cerrar el círculo: subir tipos sin afectar a la sostenibilidad de la deuda; controle los precios y asegure que las nuevas compras de deuda no estropeen este efecto.

La vuelta a la disciplina presupuestaria, para garantizar la sostenibilidad de esta deuda, estuvo ayer en el centro del debate del Eurogrupo. Y Alemania volvió a centrarse en el control de las cuentas públicas, solo poco después de que Bruselas propusiera a los países de la UE la prórroga de la suspensión de las reglas presupuestarias de la deuda y el déficit público un año más, hasta 2024.

El ministro de Hacienda alemán, Christian Lindner, aseguró que si bien el BCE tiene una “responsabilidad de luchar contra la inflación”, la de los gobiernos, “incluido el de Alemania”, es “reducir los déficits presupuestarios y volver a una senda fiable de reducción de la deuda” para “preservar el mercado”. confianza y estabilidad fiscal”. Linder también ha sacado el hierro del aumento de las primas en los últimos días. “Nadie tiene que estar nervioso”, agregó. El ministro de Finanzas de Austria, Magnus Brunner, también instó a los países más endeudados a “poner sus libros en orden” y admitió estar “muy preocupado” por el aumento de las primas de riesgo.

La ministra de Economía española, Nadia Calviño, calificó de “buena noticia” el hecho de que el BCE haya actuado “con tanta determinación y eficacia” para garantizar la “estabilidad financiera” en la eurozona y “evitar cualquier episodio de fragmentación de los mercados de deuda pública”, algo que ” debería ser una prioridad en este momento”, marcado por la “incertidumbre y volatilidad” de la guerra en Ucrania. Y mucho más explícito fue el responsable de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, quien ayer descartó categóricamente que el nuevo mecanismo que prepara el BCE suponga nuevas y exigentes condiciones para los países que accedan a esta futura herramienta. Ha apostado claramente por un tipo de condicionalidad flexible que podría vincularse al actual Plan de Recuperación y Resiliencia, que ya incluye las reformas estructurales que deben cumplir los Estados que se benefician de él. “No entiendo qué otra condicionalidad puede haber”, dijo Escrivá, quien hace años fue jefe de la división de política monetaria del BCE.

Fuentes del ejecutivo español añaden que España sí está cumpliendo con los requisitos para recibir fondos de Next Generation y argumentan que la prima de riesgo española, a pesar de subir, no ha alcanzado un nivel peligroso. Desde Italia, el gobernador de su banco central, Ignazio Visco, defendió ayer que el italiano debería estar en 150 puntos por los fundamentos de su economía y que la sanción es exagerada.

El programa OMT que nadie quiso y nunca activó

El programa OMT (Outright Monetary Transactions) es una de las herramientas de las que dispone el BCE para reaccionar en tiempos de crisis, aunque no hay indicios de que la nueva fórmula en la que trabaja la institución vaya a ser una réplica. Este programa fue lanzado por Mario Draghi en 2012, con el fin de ayudar a países específicos que habían perdido su acceso al mercado de capitales.

El BCE solo compraría bonos de países que hayan sido rescatados o hayan solicitado asistencia financiera a través de los mecanismos de rescate europeos EFSF (European Financial Stabilization Facility) y ESM (European Stability Mechanism). Nunca se activó y de haber ocurrido su condicionalidad habría sido máxima, la de un rescate.

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